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jueves, mayo 28, 2009

PROGRAMA DE LA MISIÓN DEL PADRE JOSÉ LUIS EN BOGOTÁ

Compartimos con ustedes los eventos programados para la predicación del Padre José Luis en la ciudad de Bogotá, Colombia. Los invitamos a apoyar esta obra con su oración. A los hermanos de Bogotá y ciudades vecinas los invitamos, muy especialmente a participar de estos eventos que serán de gran bendición. En todos los países donde se vea TELEAMIGA INTERNACIONAL, los invitamos a seguir la programación, lo mismo para quienes puedan escuchar Radio María Colombia.
Si necesitan mayor información, los teléfonos para conseguirla son: 2359363 o 3471262.
Miércoles 27 de 2.009

7:30 p.m. - 9:00 p.m. : INVITADO AL PROGRAMA "CAFE CON GALAT" EN TELEAMIGA, (En Directo)

Jueves 28 de 2.009

11:00a.m. - 2:00 p.m.: CORPORACIÓN BELEN, Eucaristía y Oración, Transversal 22 Bis No 60 – 35

7:00 p.m. a 9:00 p.m.: GRUPO JOVENES CON EL ESPIRITU, Bº Boyacá Real, Casa de Oración, Cra 72 A No 65A – 80

Viernes 29 de 2009:

9:00 a.m. - 11.00 p.m.: PARTICIPACIÓN EN RADIO MARIA COLOMBIA ( EN DIRECTO), cra 21ª No 151 - 23

2:15 p.m. - 4:00 p.m.: GRABACIÓN DEL PROGRAMA "BIBLIA, HISTORIA Y PROFESÍA" EN TELEAMIGA INTERNACIONAL. EL PROGRAMA SE EMITE LOS SABADOS Y DOMINGO EN ESE MISMO CANAL

7:30 p.m. a 9:00 p.m: PARTICIPACIÓN EN EL PROGRAMA "SANANDO TUS HERIDAS", POR TELEAMIGA INTERNACIONAL ( EN DIRECTO).


Sábado 30 de 2009

12: 15 p.m - 1.15 p.m.: CASA BELEN, ALMUERZO FRATERNO.

1:30 p.m. - 3.30 p.m.: ENCUENTRO Y FORMACIÓN PARA SERVIDORES

4:00 p.m. - 6:00 p.m.: PREDICACIÓN EN EL GRUPO DE ORACIÓN "MARIA REINA", BARRIO CASTILLA.


DOMINGO 31 DE MAYO, DOMINGO DE PENTECOSTÉS.

8:30 AM - 5 PM: GRAN CONGRESO, PREDICACIÓN, ALABANZA, ORACIÓN, SANTA MISA DE PENTECOSTES, EFUSIÓN DEL ESPÍRITU. COLEGIO DON BOSCO, CALLE 26 - CARRERA 69, AVENIDA ROJAS.

lunes, mayo 25, 2009

PREDICANDO EN GUALEGUAY, ENTRE RÍOS

Se acerca la fiesta grande de Pentecostés, la fiesta del derramamiento del Espíritu Santo y toda la Iglesia ya se prepara para celebrarlo, recibirlo, adorarlo y comunicarlo al mundo.
Este fin de semana del 23 y 24 y mayo, en la localidad entreriana de Gualeguay, hemos tenido unas Jornadas de Evangelización y Sanación muy bendecidas por el Señor.
Invitados por el Padre Francisco y el Padre Carlos que son, el Párroco y el Vicario de la Parroquia San José y por iniciativa del Grupo de Oración Carismático de esa misma comunidad, hemos vivido dos días de mucha presencia de Dios Vivo, que sana y salva.
La Jornada comenzó muy temprano y a medida que iba pasando el día el templo se llenaba más y más hasta la hora de la misa en que mucha gente quedó fuera del Templo y se acondicionó el sonido para que también ellos puedan participar.
En esta ciudad, la gente no esta habituada a la predica y las manifestaciones carismáticas, lo que resultaba un desafío aún mayor: animar a la gente a un nuevo modo de participación en asambleas más festivas, abrirse a la fraternidad, sonreir, aplaudir para el Señor, elevar las manos en señal de alabanza, comenzar aperder la verguenza que no nos deja bailar para el Señor, ayudarles a dejar a un lado que que cada uno, movido por el dolor y la angusti vino a buscar, sino abrirse a lo que Dios quiera regalarle...en fin...para ellos todo era muy nueva y había que ser muy prudente, pero empeñoso en conducirlos a un nuevo modo de vivir la fe...
Poco a poco, por la misma acción del Espíritu todo iba tomando color de fiesta y las caras apáticas, tristonas y demasiado serias, iban tornando en rostros de gozo, de liberacion y fervor...Gracias, Señor, pues cuando tu Pueblo te alaba te haces presente y nos comunicas todo tu amor y tus bendiciones. Nos volvemos a nuestros hogares con la alegría, esperanza y fuerzas renovadas para seguri en la lucha diaria, ya no sólos y desesperados, sino confiados en tu compañia y tu axilio. Volvemso a nuestra vida diaria habiendo participado de una verdadera fiesta de fe.
Hemos compartido 2 predicaciones antes de la Santa Misa, la primera dada por el Padre José Luis y la segunda por el misionero laico Fabián Quinteros, quien compartió el tema del Pecado y la Conversión. Luego de cada tema, tuvimos oración de sanación donde los hermanos pudieron experimetar la cercanía y el poder restaurador de Dios.

Queremos agradecer a todas las personas que hicieron posible estas Jornadas de Evangelización y Sanación en Gualeguay. Agradecer a los Medios de Comunicación, radio y televisión qu enos dieron la posibilidad de difundir el evento y catequizar a los vecinos de la ciudad. Agradecer y alentar al Grupo de Oración de la Renovación carismática de Gualeguay. Agradecer a la Parroquia San José que en unos días más celebra 50 años de evangelización.

sábado, mayo 16, 2009

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO (Cardenal Mercier)

"Voy a revelaros un secreto de felicidad y santidad. Si cada día, durante cinco minutos, sabéis callar a vuestra imaginación, cerrar los ojos a las cosas sensibles y los oidos a las cosas de la tierra para entrar dentro de vosotros mismos, y allí, en el santuario de vuestra alma bautizada, que es el Templo de Espíritu Santo, hablad a ese divino Espíritu diciéndole:

¡Oh, Espíritu Santo, alma de mi alma! Yo te adoro, ilumíname, guíame, consuélame, fortaléceme, dime que debo hacer, dame tus órdenes. Te prometo someterme a todo lo que quieras de mi y aceptar todo lo quepermitas que me suceda; solamente te pido conocer tu voluntad.
Si hacéis esto, vuestra vida se deslizará feliz, serena y llena de consuelo, aún en medio de las penas, porque la gracia será proporcionada a la prueba dándoos fuerza para soportarla, y llegaréis a las puertas del paraíso cargados de méritos. Esta sumisión al Espíritu es el secreto de la Santidad".

ADORAR AL ESPÍRITU SANTO (P. Charly García CJM)

Un gran amigo de Guadalajara, México, estando un día en oración sintió la necesidad de ADORAR al ESPÍRITU SANTO con algún canto de alabanza, intentó recordar alguno y no pudo, ¿¿¿Saben porqué????, simplemente, no encontró en su cancionero carismático ninguna composición de "adoración" al Espíritu Santo!!!!.
¡¡¡Había muchos cantos pidiendo su venida, iluminación, unción o dones!!!
Es triste reconocerlo, pero aún en la Renovación Carismática, que nos jactamos de "conocer" y hasta "poseer" al Espíritu Santo, sólo lo invoquemos para hacerlo emerger y conseguir "algo" de Él.
Detengámonos en algunas de estas canciones: "Ven, Espíritu de Dios, Ven envuélveme en Tu amor, ven, Espíritu de Dios ven a mi, Úngeme, Cúbreme, Sáname, lléname. Apodérate de mí....etc." ¡¡¡Ni siquiera le agradecemos lo que nos da y hace por nosotros, mucho menos le adoramos con ese tipo de canciones!!!
Visité recientemente una librería evangélica y escuché algunos cassetes, y ¿adivinen qué?, este descuido musical abarca también a nuestros hermanos protestantes. ¿Cómo lo ven??.
Meditando sobre la importancia del Santo Espíritu de Dios y su lugar en la definición dogmática de la Trinidad en nuestra Iglesia Católica, constaté con sorpresa que al Padre y al Hijo se les adora como tales, dándoles el lugar preponderante que les corresponde, pero no así al Espíritu Santo que "parece" relegado y subordinado a los dos primeros.
En las Sagradas Escrituras el mismo Jesús dice con respecto al Espíritu Santo: "Pero el Espíritu Santo, el Defensor que el padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho" (Jn 14,26)"Cuando venga el Espíritu de la verdad, Él los guiará a toda verdad; porque no hablará por Su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oiga y le hará saber las cosas que van a suceder. Él me honrará a mí, porque recibirá de lo que es Mío y se lo dará a conocer a ustedes. Todo lo que el Padre tiene es Mío también; por eso dije que el Espíritu recibirá de lo que es Mío y se los dará a conocer a ustedes" (Jn 16,13-15)
La Pneumatología, o teología del Espíritu Santo, nos dice, con respecto a estos textos, que el Espíritu es un don del Padre por petición del Hijo y enviado para glorificar al Hijo. Es en este aspecto donde podemos decir que el Espíritu Santo no ha venido para hablar de sí mismo, sino para guiarnos a la Verdad y Glorificar al Hijo. Pero esta afirmación puede atentar contra el Credo Niceno-Constantinopolitano que afirma:
"Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y el Hijo, que con el Padre y el Hijo RECIBE UNA MISMA ADORACIÓN Y GLORIA y habló por los profetas..."
La presencia del Espíritu Santo es determinante para la vida de la Iglesia, hoy y en toda su historia. fíjémonos en lo siguiente:
Se perdonará al que peque contra El Padre, lo mismo al que lo haga contra el Hijo, pero no así al que peque contra el Espíritu Santo.
El Espíritu de Dios se movía al inicio en las aguas fecundándolas con toda clase de vida.
El Espíritu Santo habló a través de los profetas para enseñar y prevenir a los hombres de la ira del Señor.
Jamás ejecutó una sentencia de escarmiento contra alguien o alguna nación (siempre el encargado de estos menesteres fue el Ángel Exterminador).
Ungió a Nuestro Rey Jesucristo cuando descendió en forma de paloma cuando fue Bautizado por el Bautista.
Llenó con su poder a los Apóstoles en Pentecostés y gracias a su predicación y testimonio hoy conocemos a Jesús.
Iluminó a los Evangelistas y autores sagrados.
En el Nombre de Jesús pero por su medio es que tenemos los Carismas que nos mantienen fieles.
Habita en nosotros y nos guía hacia la salvación.
Inspiró a los padres de la iglesia y Concilios contra las herejías.
Inspiró e inspira la Magisterio de la Iglesia.
Es quien convierte el pan y vino en Cuerpo y Sangre de Cristo.
Entra a morar en el cristiano por el Bautismo.
Marca con su sello en la Confirmación.
Unge a los diáconos, presbíteros y obispos en el Orden.
Lleva nuestras oraciones al Padre.
Hoy la Iglesia vive y se mueve por el Espíritu Santo. Él, no corrige, aconseja, no sentencia, intercede, no sabe sino hacer puros favores y regalos. Sabiendo todo esto, creo que es justo que comencemos, los laicos de nuestra Iglesia Católica a tomar la iniciativa y dejar de ir a la zaga de los evangélicos; comenzar una etapa donde ADOREMOS a la Santísima Trinidad dentro de la Renovación Carismática Católica.
Es hora que nuestros Ministerios de Música creen canciones y alabanzas de ADORACIÓN al Espíritu.
¡¡¡Es el momento para que en nuestras asambleas y grupos de oración equilibremos un poco nuestra Adoración!!!
Estoy convencido que así como al Padre no le molesta que "adoremos" a su Hijo a Jesús; de hecho nadie va al Padre sino a través del Hijo, pero tampoco nadie va al Hijo sino a través del Espíritu que convence de pecado (Jn 16,8-9); así también debemos "adorar" al Espíritu Santo. Quiero dejar en claro que no estoy restándole importancia a Jesús nuestro Señor, sino dándole al Espíritu Santo la adoración y gloria que le corresponde, como lo dice el Credo, junto al Padre y al Hijo.
Que los Católicos tomemos la iniciativa y la creatividad para darle al Espíritu Santo el lugar que le corresponde!!!

jueves, mayo 07, 2009

ENCUENTRO ECUMÉNICO EN EL BUENOS AIRES

Un año más se realizó en Encuentro Fraterno entre Evangélicos y Católicos en el Estadio Luna Park, en la ciudad de Buenos Aires. El encuentro fraterno se llevo a cabo bajo el lema: "Reconciliados en Jesús" y fue organizado por CRECES (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo). Los oradores fueron Mons. Joe Grech (obispo australiano del que ya hicimos referencia más abajo), el Rev. Omar Cabrera Jr. (Pastor y presidente de la Iglesia Nueva Visión, que es una de las más extensas de Argentina) y Kim Phuc (que es uno de los testimonios de reconciliación más dramáticos y conmovedores de la Guerra de Vitman).
Como cada año, también se hizo presente el querido Cardenal Jorge Mario Bergoglio (promotor y apoyo de estos Encuentros) quien además predicó e hizo oración, cantó junto con la multitud.
Participaron unas 4 mil personas, entre católicos y evangélicos. El evento captó la atención no sólo de los medios de comunicación religiosos sino laicos de nivel nacional.
Un hermoso clima de fiesta, alabanza y adoración. Todos los detalles fueron tenidos en cuenta, una organización que se veía impecable. Sonido profesional, 4 pantallas gigantes para seguir las imagenes del escenario y las letras de las canciones, servicio de información y librería, bufet, etc. Todo muy cuidado. Música, predicaciones excelentes y escenificaciones fueron llevando a todos a un profundo encuentro con el Señor, orando por la deseada unidad de los cristianos.
Quiera Dios que estos eventos se sigan realizando y multiplicando esa misma experiencia en otras ciudades del mundo.
Marchamos a la unidad...

RETIRO ECUMÉNICO PARA SACERDOTES Y PASTORES EN BUENOS AIRES

"Estoy feliz de poder participar con ustedes de este acontecimiento único en la vida de toda la Iglesia" con estas palabras, Mons. Joe Grech, comenzó su predicación en el primer Retiro Ecuménico para sacerdotes y pastores evangélicos. Mons. Grech es obispo australiano y gran líder mundial de la Renovación Carismática, asesor teológico de ICRRS.
78 participantes, entre sacerdotes católicos y pastores evangelistas, hicieron que este primer y visionario encuentro sea un verdadero paso a la unidad querida por JESÚS: "Que todos sean uno para que el mundo crea". Este retiro fue organizado por CRECES (Comunión Renovada de Evangélicos y católicos en el Espíritu Santo)
El retiro contó con las predicaciones del obispo invitado y el pastor Jorge Himitian. Además, como si fuera poco contamos con la presencia en todo el retiro, del Cardenal Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, quien hizo el retiro junto a nosotros y predicó una enseñanza. Tres predicadores maravillosos, tres hombres de Dios, tres profetas y maestros.
Durante el retiro ademas de las enseñanzas, los moemntos de oración comunitaria y personal, hubo tiempo para compartir en pequeños grupos. Yo, en particular, en esos grupos, tuve la gracia de compartir con el obispo Grech. Allí cada uno compartio el testimonio de su encuentro personal con Jesucristo y su experiencia de bautismo en el Espíritu...
Aquí una foto con nuevos amigos, de izquierda a derecha: el Padre Carlos Acosta (Asesor de la RCC de la Arquidiocesis de Rosario), Padre Sergio Mancini (Asesor de la RCC de la Arquidiócesis de Córdoba), Padre Nestor Sestakaukas (Párroco del Sagrado Corazón de City Bell, Arquidiócesis de La Plata), Mons. Joe Grech (Obispo australiano, lider mundial de la RCC y asesor teológico de ICRRS) y su servidor el Padre José Luis Aguilar (Predicador carismático itinerante).

Quiera Dios que estas nuevas amistades sirvan para ayudarnos a crecer como personas consagradas y para extender la obra de Dios en la Iglesia.

RETIRO DE DONES Y CARISMAS EN RIO TERCERO

Invitado por la Parroquia "Ntra. Sra. de Lourdes" de Rio Tercero, en la diócesis de Villa María, provincia de Córdoba, Argentina, predicamos un Retiro-Taller de Dones y Carismas (2º parte). En la foto están todos los servidores que hicieron el retiro, entre tantos hermanos quiero destacar la presencia de de varios jóvenes.
En este encuentro tan lindo fue maravillosa la presencia del Espíritu Santo. Hemos meditado sobre la importancia de disponernos interiormente para recibir los dones y carismas del Señor. "La Gracia supone naturaleza" fue el principio teológico que nos señaló el camino para pedirle a Dios que seamos odres nuevos capaces de recibir el vino nuevo de la Vida del Espíritu.
El día domingo tuvimos una oración muy, pero muy profunda y prolongada donde dejamos lbertad para la manifestación de los dones del Señor: oración y canto en lenguas, profecía, palabra de ciencia, sanación, visiones, etc...fue un momento realmente de muchisima unción y sistencia del Espíritu Santo...Gloria a Dios!

SEMANA SANTA EN GUAYAQUIL

Sé que vengo en deuda todos los miembros de esta comunidad y los visitantes, ya que hace bastante que no les coloco fotos ni les comento sobre lo que voy haciendo en este ministerio carismático de predicación que el Señor y la Iglesia me confían. es que mi internet no andaba y mi laptop estaba dañada, pero aquí vamos a ver si recuperamos algo...
En la foto junto al obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guayaquil que tan gentilmente me recibió en su oficina, conversamos de todo un poco, recibió la carta de presentación y aval de mi obispo que siempre llevo a los diferentes lugares donde predicó.

"¿Porqué buscan entre los muertos al que está vivo?", ese fue el lema de este año que los hermanos de la Comunidad Carismática "Los Amigos de Jesús" quisieron vivir. Y fueron ellos quienes tan gentilmente me invitaron a compartir con ellos la celebración de los días centrales de nuestra fe cristiana en el Triduo Pascual. Fueron celebraciones precisosas, muy festivas, llenas de sentido, muy participativas y bien, bien carismáticas.

Sin apartarnos en nada de lo que manda la liturgia de la Iglesia, fuimos viviendo intensamente cada momento del triduo pascual. La alegría marcó la cada celebración. No pueden imaginarse el gozo y la explosión de alegría que fue celebrar el gran anuncio de la Resurrección.

miércoles, mayo 06, 2009

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Les comparto una linda oración por los sacerdotes. La foto fue tomada en octubre del año pasado cuando fui llamado por Dios y la Coordinación Nacional de la renovación Carismática de Chile a predicar el Retiro Carismático Anual para Sacerdotes.

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Dios Todopoderoso y Eterno, mira con amor el rostro de tu Hijo y por amor a El que es el Sumo y Eterno Sacerdote ten misericordia de tus sacerdotes. Acuérdate oh compasivo Señor que ellos son sino frágiles y débiles seres humanos.

Remueve en ellos el don de la vocación que de modo admirable se consolidó por la imposición de las manos de tus Obispos. Manténlos siempre cerca de tí .

No permites que el enemigo les venza, para que nunca se hagan participes de la más mínima falta contra el honor de tan sublime vocación.

Señor Jesús, te pido por tus fieles y fervorosos sacerdotes así como por los sacerdotes infieles y tibios ; por los sacerdotes que trabajan en su propia tierra o los que Te sirven lejos , en lugares o misiones distantes; por tus sacerdotes tentados , por los que sienten la soledad , el tedio o el cansancio; por los sacerdotes jóvenes o por los que estén a punto de morir así como por las almas de sacerdotes en el purgatorio.

Pero sobretodo, te encomiendo los sacerdotes que más aprecio: el sacerdote que me bautizó o me ha absuelto de mis pecados; los sacerdotes a cuyas misas he asistido y me han dado Tu Cuerpo y Sangre en la Comunión.; los sacerdotes que me han aconsejado, me han consolado o animado y aquellos a quienes de alguna forma les estoy más en deuda.

Oh Jesus, mántenlos a todos cerca de tu Corazón y bendícelos abundantemente en el tiempo y en la eternidad. AMEN

lunes, mayo 04, 2009

NO AL ABORTO, SÍ A LA VIDA

La Sabiduría de un Ginecólogo
Con un bebe de brazos, una mujer muy asustada llega al consultorio de su ginecólogo en un hospital de los mejores de Panamá y le dice:

Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio. Mi bebé aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada.Mi esposo es diputado como ud. sabe, ahora que el cambio C D gane las elecciones del 2.009 será nombrado embajador en los Estados Unidos, No queremos tener hijos en tan poco tiempo, preferimos un espacio mayor entre uno y otro...

El médico le preguntó: Muy bien, ¿qué quiere que yo haga?

Ella respondió: Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.

El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo le dice: Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.

La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.

Él siguió hablando: Vea señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos. Así usted tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca.Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños. Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos puesto que usted no correrá ningún riesgo.

La mujer se asustó y dijo: ¡No, doctor! ¡Que horror! ¡Matar a un niño es un crimen!

También pienso lo mismo, señora, pero usted me pareció tan convencida de hacerlo, que por un momento pensé en ayudarla.El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.

Convenció a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.

¡EL CRIMEN ES EXACTAMENTE EL MISMO !

EXAMEN DE CONCIENCIA PARA LÍDERES DE LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA

Respecto a Dios y a uno mismo...
1. ¿Doy gracias a Dios por su bondad en haberme llamado a la Renovación?
2. ¿Lo considero como un gran beneficio, pero sin anteponerme a los demás, ni tenerme por mejor; los aprecio sinceramente, aunque no pertenezcan a la Renovación Carismática; oro por ellos para que el Señor los llene de sus bendiciones y de su amor?
3. ¿Caigo en el error de no relacionarme sino con los pertenecientes a la Renovación, porque están en mi línea espiritual y los demás "no me comprenden", no son "carismáticos”? (no se excluye que pueda haber cierta ordenada preferencia y una mayor relación).
4. ¿Estoy persuadido de que no la mera pertenencia a la Renovación es lo hermoso de ésta, sino los frutos que Dios quiere se produzcan en cada uno y en la Comunidad como tal?
5. ¿Tengo interés especial en que el Espíritu Santo cree en mí una profunda humildad; una entrega desinteresada a los demás; un amor sin límites y sacrificado; una obediencia en libertad y en amor a los Pastores de la Iglesia?
6. ¿Tengo creciente interés en conocer, cada vez más profundamente la Renovación en sus fundamentos doctrinales y en sus exigencias de vida cristiana?
7. ¿Estoy persuadido de que puedo ser víctima de tentaciones y de que debo estar preparado para enfrentarlas con el Espíritu de Cristo?
8. ¿Pongo los medios humanos y divinos para superarlas y procuro hacer de ellas un medio de crecimiento en el Señor?
9. ¿Persevero en el servicio del Señor, en su amor, en la oración, en la asistencia a los grupos a pesar de la desgana, del rechazo interior que pueda sentir?
10. ¿Procuro influir discretamente sobre otros para hacerlos participantes de esta gracia que hoy representa la Renovación en el plan de Dios?
11. ¿Vivo en un tranquilo alerta sobre las tentaciones enumeradas más arriba y otras que pueden hacer presa en mí?
12. ¿Vigilo especialmente el peligro de, sin perder el entusiasmo sano y contagioso, no venir a convertirse en fanático, exclusivista, elemento de presión sobre cualquier persona especialmente entre los familiares?
13. ¿Examino con sinceridad si mi pertenencia a la Renovación y mi apostolado me han llevado a desatender mis obligaciones de estado o a mermarles tiempo, energías, entusiasmo, esmero, etc...?
14. ¿Descuido la oración personal con el pretexto de que yo asisto a los grupos de oración?
15. ¿Vivo con más intensidad los sacramentos desde que pertenezco a la Renovación?
16. ¿Procuro conocer a fondo la Iglesia de Cristo, adherirme a ella, cada vez más firmemente, a su doctrina, orientaciones? ¿He caído en la cuenta del profundo sentido de la expresión de San Agustín de que "no puede amar verdaderamente a Cristo quien no ama a su Iglesia"?
17. ¿Estoy firmemente convencido de que la Renovaci6n a que pertenezco es la Renovación "católica" que pide una especial fidelidad a Cristo en su Iglesia?
18. ¿He caído en la cuenta de que la asistencia a los Grupos de Oración no puede quedarse ahí; sino que deben tender a formar la comunidad de amor que el Señor desea para vivir la vida de Jesús, con todas sus consecuencias?
19. ¿Estoy persuadido de que nada de esto puede realizarse sin una comunión íntima personal con Cristo y una fidelidad creciente a la acción del Espíritu que se manifestará en mi, cada vez más, con un creciente poder?
En relación a los demás...
1. ¿Soy un lazo de unión o separo con mi modo de ser, de actuar, con mis comentarios desfavorables, chismes, murmuraciones, interpretaciones sin fundamento de sus acciones, etc...?2. ¿Aprecio sinceramente, a mis hermanos? ¿En qué se manifiesta? ¿Me considero superior o fomento sutilmente sentimientos de envidia, celos sobre sus cualidades o dones?
3. Trabajo positivamente para que se realice una auténtica comunidad de amor, o fomento el aislacionismo, el capillismo ... ?
4. ¿Aprecio al grupo por la atención que me presta, el calor humano que hallo, la acogida bondadosa ... o, sin despreciar lo anterior, aprecio, sobre todo, la unión en Cristo, el crecimiento en El; la ayuda en el Señor para mi vida y obras apostólicas?
5. ¿Sé y procuro crecer en el saber escucharlos, valorarlos, apreciar su juicio y` espiritualidad; o tiendo a absorber?
6. ¿Voy compartiendo con ellos discretamente mi riqueza interior o me reservo por prejuicios, falsa "intimidad", desconfianza, etc?.
7 ¿Oro por ellos y por sus obras? ¿Pido al Señor la unión verdadera con los que me he unido para orar y trabajar en su viña?
8. ¿Procuro realizar en mí, con la gracia del Señor, ser auténtico testimonio de unión, de amor, de sacrificio ante el grupo; o soy, de algún modo, obstáculo a su crecimiento por mi actividad de vida?
9. ¿Me intereso por sus necesidades, aún materiales y procuro, en la medida de mis posibilidades ayudarlos? ¿Los considero como verdaderos hermanos en el Señor y los trato como tales? Miro sus situaciones: éxitos, dolores, etc... como mías y procuro compartirlas?
10. ¿He caído en la cuenta de la propia responsabilidad ante cada uno de los que pertenecen a mi grupo de oración ?

Respecto al Grupo de Oración...
1. ¿Procuro prepararme psicológicamente y espiritualmente para tomar parte en el Grupo de Oración o voy improvisadamente a él?
2. ¿Caigo en la cuenta de que mi frialdad, falta de apertura al Espíritu, pasividad... pueden ser obstáculos a una mayor acción del Señor en la oración?
3. ¿Asisto regularmente a las reuniones de oración y no las omito si no es por una verdadera causa que me impida?
4. ¿Ando de Grupo en Grupo sin afincarme en ninguno; o formo parte estable, de uno de ellos, como comunidad del Señor; me contento con asistir una vez por semana y lo complemento con un tiempo diario a la oración privada?
5. ¿Doy ejemplo de puntualidad? ¿Estoy unido con todas y cada una de las personas que forman mi grupo?
6. Si tengo que actuar ¿preparo cuidadosamente mis instrucciones y oro para que el Señor ilumine y haga fecunda su palabra en el corazón de los creyentes? ¿Huyo de la improvisi6n?
7. ¿Procuro, estar bien instruido sobre todos los elementos que entran en juego en un círculo de oración y procedo en él con orden, apertura y fervor? ¿Introduzco oportunamente los cantos que elevan la oración?
8. ¿Acaparo la oración de alabanza o soy un elemento pasivo en ella sin esforzarme ni pedir ser ayudado para superar la dificultad inicial de alabar al Señor públicamente?
9. ¿He aprendido a dar testimonio con respeto, sinceridad, brevedad, sin perderme en detalles?10. ¿Es mi petición breve o la convierto en ocasión para hacerla una exhortaci6n?
11. ¿Sé lo que es una "profecía", cuáles son los signos que orientan sobre el uso que Dios quiera hacer de una persona para construir con ella la humanidad?
12. ¿Ayudo a mi grupo a crecer en el Señor, sobre todo con la caridad?
13. ¿Coopero a que no se cierre sobre sí mismo, sino que se abra a la relación con otros, por medio, sobre todo, de las asambleas?
14. ¿Me reúno algunas veces, con otros formando un reducido grupo para orar comunitariamente?
15. ¿Me uno, sobre todo, en lo principal; sé corregir fraternalmente, si el caso lo requiere; sé prevenir errores, modos de actuar raros, llamativos, exhibicionistas ....? ¿Soy discretamente “creativo" en el grupo de oración?
16. ¿Visito, si puedo, a los enfermos, especialmente a, los de mi grupo; tengo predilección especial por ellos; ayudo a los hermanos que se encuentran más necesitados?
17. ¿Me preocupo sanamente por la pureza de la fe y de la doctrina católica?
18. ¿Si dirijo, procuro estar atento a la orientación que el Espíritu Santo imprime a la oración para secundarlo?
19. ¿Ayudo comprometidamente al grupo a crecer en la oración de modo que se proyecte fuera de ella?
20. ¿Evalúo -con los demás dirigentes del Grupo- la oración?
En relación a los Movimientos Apostólicos, Parroquia, etc...
1. ¿Cómo son mis relaciones con el párroco y sus colaboradores? Los estimo, amo y pido por ellos frecuentemente o me dejo llevar por el chisme, la crítica, etc...
2. Si hay algo que ante Dios me parezca conveniente indicarlo, ¿lo hago con sana libertad, con objetividad, con serenidad interior, con espíritu fraternal?
3. ¿Obedezco, con obediencia activa, las disposiciones que me tocan como feligrés? ¿Lo considero como representante de Cristo, Cabeza de la Iglesia, en sus actuaciones, aun respecto de la Renovación?
4. ¿Soy lazo de unión con otros movimientos, respetando sus características, sirviendo de fermento en ellos, sí me hallo comprometido como uno de sus miembros; o creo que la Renovación Carismática es lo único que vale, pretendo cambiar el ser de los mismos? Si actúo con ellos, ¿aparezco como el que todo lo sabe; acaparo la conversación; machaco importunamente sobre la Renovación; uso modos que molestan a otros que no pertenecen a ella; me humillo, si es necesario, sin entrar en competencia con ninguno?
5. ¿Procuro enterarme de las directrices emanadas de la Jerarquía respecto de la Renovación, o trato de formar, inconscientemente, una iglesia dentro de otra Iglesia: un "para-clericalismo" tan pernicioso a la Renovaci6n y a la misma Iglesia de Cristo?
6. ¿Colaboro sin recargarme ni estar en todas las obras parroquiales, con mi parroquia? ¿Tengo especial predilección por la evangelización y por atender especialmente a los más necesitados en todos los sentidos? ¿Tengo en el aspecto del compromiso temporal bien clara la doctrina acomodada a las orientaciones de la Iglesia, de los propios obispos, del Evangelio?
7. ¿Soy abierto a iniciativas prudentes, que se puedan realizar en colaboración con otros movimientos?

PASTORAL CATÓLICA DE LIBERACIÓN (Rufus Pereira)

Introducción. Está muy claro según la Biblia que Satanás o el Diablo, las palabras hebrea y griega para el Enemigo, existe y aflige al hombre. Esta es también la doctrina consecuente de la Iglesia Católica reflejada en su teología y en sus pronunciamientos oficiales. Pero sobre todo, es un redescubrimiento de nuestro ministerio pastoral actual que nos ha demostrado que existen muchos problemas y males hoy que son resultado no sólo del propio pecado de uno (la carne), o de las presiones y heridas causadas por el hombre pecador (el mundo), sino también del mal personificado preternatural y opresivo (el demonio), y que tales problemas y males no pueden tratarse adecuadamente sólo a través del arrepentimiento personal y la reconciliación interpersonal sino a través de lo que se llama acto de liberación o rescate de esta fuerza o poder maligno espiritual (1Pe 5, 8-9; Ef 6, 10-13).
Jesús nuestro Liberador poderoso. Aunque como resultado de que el hombre sucumbiera a las tretas del Enemigo, el pecado original, trajo consigo el desastre sobre toda la raza humana, Dios le amó tanto que no le abandonó sino que dio a través de la Encarnación a su único hijo, Jesús el Salvador, Emmanuel – Dios con nosotros, la Buena Nueva de Gran alegría a toda la humanidad, el cual aplastaría el dominio de Satanás en su vida, le redimiría de su poder y le devolvería a su Padre Dios. Treinta años más tarde recibiría la autoridad del Padre para proclamar la Buena Nueva a los cautivos y el poder del Espíritu Santo para sanar y liberar a los oprimidos. Pedro diría más tarde cómo Dios ungió a Jesús con el poder del Espíritu Santo, y por este motivo fue de acá para allá haciendo el bien, sanando a todos aquellos que estaban bajo el poder de Satanás porque Dios estaba con él (Hch 10, 38).
Y así Jesús fue a cada ciudad y pueblo de Galilea, predicando y enseñando, sanando y expulsando demonios, porque había venido a establecer el reino de Dios destruyendo las obras de Satanás (1Jn 3, 6). Además envió a sus apóstoles con el mandato de salir a todo el mundo y proclamar el Evangelio a toda la creación; a expulsar demonios en Su Nombre y a imponer las manos sobre los enfermos y sanarlos (Mc 16, 15-10).
Liberación en la Iglesia. A través de su historia la Iglesia ha llevado a cabo el mandato que Cristo le confió, por medio del ministerio específico del exorcismo y el ministerio general de la liberación. Pero hoy especialmente a través de la Renovación Carismática Católica la gente se está dando cuenta cada vez más de la existencia e influencia de Satanás, del error peligroso de buscar ayuda de fuentes "equivocadas", y la disponibilidad de los recursos de la Iglesia para no sólo sanarles de la enfermedad sino para liberarles de esa influencia y ataques demoníacos. Pero para nosotros, en nuestra tradición Católica, la liberación es tanto una manifestación de compasión por los oprimidos, más que un ejercicio de poder contra el opresor, como un proceso de liberación consistente en lo que debería pasar antes, durante y después de la oración de liberación, más que un acto único de celo y ‘violencia santa’.
Antes de la oración de liberación. Uno no puede enfatizar suficientemente la necesidad de un mínimo discernimiento y preparación antes, si fuera posible, de la oración de liberación auténtica. El discernimiento se ejercita tanto por una observación cuidadosa de signos y síntomas como especialmente por medio del dictado interior del Espíritu Santo (ya que estamos tratando de asuntos espirituales), y se confirma tanto por la propia experiencia de uno como, si es necesario, a través de la consulta con aquellos más experimentados en este ministerio. El discernimiento es necesario para conocer con exactitud que áreas de la vida de una persona están siendo atacadas, las fuentes o causas raíz y los puntos de entrada de una influencia o ataque demoníaco particular así como los canales de tal aflicción. El discernimiento se necesita especialmente para saber si una persona necesita cuidado médico o psiquiátrico más que liberación, o si estamos tratando con algún tipo de control oculto o influencia ancestral, o si existe alguna conexión con un nuevo movimiento religioso, o un vínculo a una medicina alternativa cuestionable, o incluso si puede haber alguno infestación de un edificio o lugar, etc.
El proceso de liberación se hace aún más rápido y más seguro si existe la posibilidad de lo que se llama "sanación interior". Esto implica descubrir la causa raíz de las perturbaciones emocionales que a menudo abren a la persona a perturbaciones demoníacas. La sanación interior también quita los bloqueos de una falta de arrepentimiento, una falta de perdón y una falta de renuncia.
Durante la oración de liberación. Es obvio que especialmente en este ministerio tiene que existir tanto una preparación espiritual como práctica para la liberación, que en la mayoría de los casos necesita realizarse privada y discretamente en un ambiente conveniente y apropiado. La oración verdadera de liberación puede ser tanto imprecatoria (atando y expulsando) como intercesora. También puede consistir tanto de partes formales u oficiales como espontáneas, e incluso partes silenciosas. Aquellos en la renovación carismática han dado fe del gran poder de la oración de alabanza y de orar en lenguas en este ministerio. Muchos también han atestiguado el papel de los Sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación en la liberación y la ayuda añadida de los Sacramentales, especialmente el agua bendita, y la intercesión de María, los ángeles y los santos.
La necesidad del discernimiento constante a si la persona necesita realmente la liberación sigue durante la oración. Esto se verifica y confirma principalmente a través de las reacciones de la persona hacia objetos santos y hacia aquellos con autoridad espiritual. También existe aquí la necesidad para discernir ‘los nombres de espíritus malignos’, ‘espíritus familiares’, ‘espíritus animales’, ‘palabras de conocimiento’, ‘descansos en el espíritu’, etc. Finalmente uno necesita discernir si la persona ha sido liberada con éxito y evaluar las razones de cualquier fracaso, para saber cómo proceder más adelante.
Después de la oración de liberación. El proceso de liberación continúa incluso después de una liberación con éxito, ayudando al que es liberado a cerrar las puertas de su alma al Enemigo y a abrirlas al Paráclito. Jesús mismo nos avisó que cuando un espíritu maligno abandona un hombre, irá en busca de otro sitio pero, si no encuentra uno adecuado, querrá volver a ‘casa’. Al encontrarla limpia pero vacía, volverá a entrar en el hombre con otros siete espíritus malignos y la condición de este hombre será mucho peor que antes (Lc 11, 23-26). Jesús también fue en busca del hombre paralítico una segunda vez para advertirle que no pecara más no fuera que le sucediera algo peor (Jn 5, 14). Es fundamental por lo tanto que se prevea en este ministerio el cuidado posterior personal y comunitario, que asegurará que la liberación de una persona se mantenga, llevándole a mantenerse íntegro, insertándole en la hermandad de la Iglesia e incluso motivándole para dar testimonio del Señor (Mc 5, 20).
Conclusión. Aunque sólo los sacerdotes designados oficialmente como ‘exorcistas’ pueden tratar casos de ‘posesión’, todos podemos por virtud de nuestro bautismo orar por la liberación de nosotros mismos y en casos simples por los miembros de nuestra familia y amigos. Pero están aquellos, tanto sacerdotes como laicos, que parecen tener un ‘carisma’ especial de orar por la liberación, que pueden discernirse por los frutos de su éxito y por su enfoque sobrio y equilibrado, que necesita ser confirmado por la comunidad y la Iglesia. Por la naturaleza de este ministerio exigente pero necesario, necesitan orar por la protección de ellos mismos y sus familias. Necesitan ser humildes, compasivos, sin miedo, de oración, entendidos, prudentes y sabios, trabajar en equipos, incluso que incluyan a psiquiatras, bajo la autoridad de la Iglesia. La promoción de un ministerio constante y sistemático de liberación dentro de la Iglesia local es y debería ser una parte integral de la Nueva Evangelización en el Nuevo Milenio, especialmente hoy cuando, como nos advierte el Osservatore Romano del Vaticano, el satanismo en todas sus formas y a través de todos los medios de comunicación modernos, está alzando su fea cabeza.

EL ESCUDO DE DIOS

Todas las noches me pongo un escudo en el alma. Es invisible, pero me envuelve con una protección que no deja de sorprenderme. Sean cuales sean los embates del mundo, mi escudo no falla.
Si durante el día me he quebrado discutiendo, faltando a la caridad, incluso gritando ... por la noche, con mi escudo me recompongo; a los pies de María, humildemente, con mis miserias, con todo mi ser. Sobre todo, con Su secreto : la humildad. Aunque no sea fácil, vale la pena despojarse de todo para que Ella, con cada Ave María, me haga sentir intensamente su cercanía.
El Rosario es un escudo de Gracia que rodea el alma y fortalece el corazón; te recupera en tu dignidad de hijo de Dios, te recuerda quién eres, el amor que Dios tiene por ti desde toda la eternidad y que se hace -en María- humano, cercano, asequible.
En María encuentras el espejo que buscas para aprender a amar. Una escuela de amor que, en los momentos difíciles, te abre el camino y, en los alegres, te enseña a gozar en la Paz de Jesús.
Y el Rosario es la puerta de entrada a ese abismo de amor. Una oración repetitiva, no una oración aburrida. Lo que se repite en el Rosario es el amor único e incansable que María tiene por cada uno de nosotros. En cada cuenta que pasamos, María nos susurra su amor. Dios te salve, María ... "¡Te amo, hijo, te amo, hija !". Percibir esto al rezar el Rosario depende de nuestra capacidad de abrir el corazón; una vez lo experimentemos, no querremos abandonarlo más.
Por Georgina Trías

LA VIDA EN CRISTO

Los miembros de la Renovación Carismática Católica han sido descritos como aquellos testigos que, en sus respectivas comunidades o Grupos han visto y han creído. Es decir, como creyentes que han acogido gozosamente la Buena Noticia. Han sido liberados de sí mismos y curados de sus heridas. Han hallado luz para el camino y han acogido, contentos, la gratuidad del amor de Dios, sintiéndose dispuestos para alabarle y proclamar ante el mundo lo que sus ojos y sus manos han tocado respecto del Verbo de la Vida.
Cuando el Magisterio de la Iglesia se ha referido a la Renovación Carismática lo ha hecho subrayando, entre otros, estos dos rasgos: deseo de entregarse totalmente a Cristo y una exquisita docilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo. Deseamos glosar, muy sumariamente, una fórmula que resume bien, a nuestro juicio, la fisonomía interior y el ideario-programa de la Renovación: vivir en Cristo bajo la acción de su Espíritu. Pensamos que quien acierte a vivirla ha encontrado el valioso tesoro y la perla preciosa de que nos habla Jesús en el Evangelio (Mt 13,44-46).
I. SER CRISTIANO ES VIVIR EN CRISTO
La RCC no pretendió nunca crear en la Iglesia una organización paralela a las numerosas que ya existen sino excitar la fe viva en la presencia del Señor actuando a través del Espíritu Santo que es quien renueva nuestra vida personal, familiar, profesional, social y política. Viene a llenar un peligroso vacío enseñándonos que el Espíritu actúa en todos los sitios donde la fe, la esperanza y la caridad están en acción. Y sobre todo, nos enseña una verdad fundamental tan irrenunciable como totalizadora: ser cristiano es vivir en Cristo. En esta única dirección nos mueve, nos impulsa y nos fija el Espíritu Santo.
Se trata del núcleo vital desde el cual cobran sentido todos los demás temas y cuestiones de la vida cristiana. Evidentemente, ésta desaparecería si no hubiera vida en Cristo, alma y motor de toda espiritualidad evangélica, eclesial, activa y contemplativa. Todo el Nuevo Testamento, y más en concreto las Cartas de S. Pablo giran en torno a este eje central. Excúsenos el lector de aducir citas que ocuparían - y aún rebasarían - la extensión de este modesto artículo. Tanto para Juan Evangelista como para el Apóstol de las Gentes, ser en Cristo, estar en Cristo, vivir en Cristo y comunión con Cristo son expresiones sinónimas que significan lo mismo, es decir, centrar en el Misterio Pascual de Jesucristo (Pasión-Muerte-Resurección-Ascensión) el fundamento de la vida cristiana. La autodonación y entrega de Dios en Cristo, la inhabitación de la Trinidad en nosotros, así como la presencia dinámica y transformante del Espíritu son fruto de "nuestro ser y vivir en Cristo".
Las fórmulas joánicas y paulinas de esta comunión y permanencia "en Cristo" son sumamente reveladoras de una vida de creciente identificación con Él, como meta de toda verdadera ascesis y experiencia mística. Aunque nuestra vida cristiana nos viene dada por la gracia de la filiación adoptiva conferida en el bautismo sacramental, en virtud de nuestra regeneración o "Vida nueva", y toda nuestra fraternidad descansa en la filiación, conviene prestar atención a lo que reclama de un genuino cristiano ser y vivir en Cristo entendiendo correctamente esta sublime realidad.
1) Vida filial. Es imposible comprender el rico y pluriforme contenido de nuestro "vivir en Cristo" si no arrancamos de un principio luminoso que nos permite valorar con acierto todas sus consecuencias: Estar con Jesús y participar de la vida que Él tiene y es, recibida a su vez del Padre, es el centro nuclear, el punto básico de la existencia del creyente, y la máxima plenitud a la que el hombre puede aspirar. Esquemáticamente, el contenido de nuestro vivir en Cristo se traduce en los siguientes efectos que nos limitamos a enumerar simplemente: conocer, amar y glorificar al Padre. Confiar en Él, vivir en comunión con Él, cumplir su voluntad, imitándole: Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial (Mt 5,48). Todo este programa debe realizarse y vivirse en Cristo.
2) Vida fraterna. La fraternidad se recibe y se vive en el Señor, se vive en Cristo y por Cristo. Se despliega en el amor teologal, y tiene su fuente ontológica en el mismo amor de Dios, ya que el cristiano ama con el mismo amor con que el Padre y el Hijo nos aman.
3) Vida cristiforme. Responde al designio salvífico del Padre: A los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo (Rom 8,29). Esta vida cristiforme, siempre en progreso bajo la acción del Espíritu, abarca a toda la persona, y constituye en todo momento el necesario punto de partida para una respuesta integral de fidelidad amorosa.
4) Vida según el Espíritu. Son incontables los textos en los que se afirma la relación entre el Espíritu y la vida del cristiano. La relación entre el "vivir en Cristo" y "vivir según el Espíritu" ha de contemplarse desde una doble perspectiva que es complementaria: la actuación del Espíritu en Cristo, y la actuación del Espíritu en nosotros. En cuanto al primer aspecto advertimos en la vida de Cristo la presencia actuante del Espíritu comunicándole fuerzas para su misión, y moviéndole a obedecer, en libertad, a la voluntad del Padre.
En cuanto a nosotros es el Espíritu el que nos anima, nos guía y nos identifica con Jesús. Consiguientemente, no es posible "vivir en Cristo sin la presencia santificadora y activa del Espíritu Santo, alma de nuestra alma y vida de nuestra vida.
Resumiendo los cuatro efectos de nuestro "vivir cristiano" en sentido interior o "desde dentro", advertimos que queda encuadrado en cuatro coordenadas: filiación, fraternidad, cristiformidad o semejanza con Cristo, y espiritualidad o presencia inhabitadora del Espíritu. Cuando el apóstol Pablo enseña a los romanos (5,5) que el amor de Dios se ha derramado en nosotros por el Espíritu Santo inhabitador, nos ofrece una síntesis armónica de las expresiones más profundas de San Juan: Dios es Espíritu y Dios es Amor.
Si abundan por doquier los cristianos inconscientes, irresponsables e incoherentes, y si comienza a surgir en nuestros ambientes cristianos toda una abigarrada gama de tipologías excéntricas que sin renunciar expresamente a su fe la consideran como una simple etiqueta atávica o sociológica, la causa es siempre la misma: no aprendieron, no quisieron, o no acertaron a vivir en Cristo y a vivir a Cristo. Todo se quedó en la periferia como un barniz superficial que pronto desaparece. Cuando Cristo no es vivido, sino tan sólo pensado y nuestra vinculación con Él se limita únicamente a recitar el "Credo", o poco más, la vida cristiana se esteriliza o se convierte en una mediocridad inútil.
II. NO HAY VIDA CRISTIANA SIN ESPÍRITU SANTO
Desarrollemos algo más la idea expresada ya globalmente trazando un segundo círculo concéntrico: si es imposible concebir la vida cristiana sin vivir en Cristo, es igualmente inconcebible vivir en Cristo sin ser movidos y guiados por el Espíritu Santo. Es penoso constatar con qué facilidad se habla entre cristianos de "espiritualidad" sin referirse al Espíritu Santo. Esto entraña una gravísima contradicción. Porque "cristiano" viene de Cristo, como "espiritual" viene de Espíritu. Toda espiritualidad cristiana que prescinda del Espíritu Santo ni es espiritualidad ni es cristiana. Nos explicamos ahora la raíz de tantos fallos, el motivo de tantos esfuerzos baldíos, la causa de tantos desajustes, infidelidades y abandonos.
Méritos de la Renovación Carismática ha sido valorar, subrayar y acentuarlo que había quedado olvidado o marginado: la presencia actuante y transformante del Espíritu Santo con el influjo múltiple de su gracia renovadora y el auxilio multiforme de sus dones. La vida cristiana se ha visto así iluminada, reajustadas, fecundada y potenciada, volviendo a recuperar su maravillosa identidad, y la irresistible pujanza del manantial que salta hasta la vida eterna (Jn 4,14).
I. Superar nuestras dificultades para representarnos al Espíritu como Tercera Persona. La Teología y el Dogma Católico han encontrado las fórmulas de igualdad entre el Padre y el Hijo, pero, como se ha observado con razón, queda una dificultad que, si no significa nada desde el punto de vista doctrinal, es de mucha importancia en la vida cristiana: no se nos ha ofrecido una fisonomía determinada del Espíritu Santo.
De Dios Padre tenemos la visión de hijos confiados en su Providencia. Sobre Dios-Hijo la revelación del N. Testamento ha sido muy completa: Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. En cuanto al Espíritu Santo conocemos por la fe su divinidad y consustancialidad con el Padre y el Hijo, en la vida intratrinitaria, pero no hemos sabido captar en general su lugar adecuado en la economía de la salvación y en el proceso creciente de la santificación. Hemos de saber superar este obstáculo acudiendo a las mismas Fuentes Reveladas y al Magisterio vivo de la Iglesia, evitando todo concepto estático o inmovilista, como si el Espíritu no actuara, no moviera, no impulsara, no guiara. Todas las funciones del Espíritu enviado por Jesús (Jn 15,26), todos sus nombres y símbolos nos hablan de gracia, de caridad-amor y de dones. Es urgente vivificar nuestra piedad trinitaria, fomentando las relaciones personales con el Espíritu Santo. No olvidemos en ningún momento que tiene la misión de ser nuestro director, consolador, instructor y maestro. No viene a enseñarnos verdades nuevas sino que hará comprender a los discípulos las ya explicadas por Cristo, pero actuando desde dentro del alma, por cierta con naturalidad. Toda la teología de Juan y Pablo están suponiendo esta presencia gratificante y renovadora. Se ha afirmado con acierto que las "Credenciales" de la Renovación Carismática son el conocimiento de Jesucristo, la revelación de Dios Padre, la alabanza y la facultad de proclamar lo que Dios ha hecho.
Pues bien, todas estas realidades serán efectivas o se mostrarán vivenciadas en la medida en que dejemos manos libres al Espíritu. Es preciso instalarse en el meollo de la inhabitación trinitaria que es la autodonación del Padre a Cristo, y por Cristo, en el Espíritu, a los hombres.
2. Descubrir en la actuación del Espíritu las características de nuestra espiritualidad. Se han enumerado las siguientes como las más importantes: Debe ser integradora de la persona humana, resultado de una experiencia personal de fe, vivida en el Espíritu, gozosa y dialogante, realista y eclesial fraterna y apostólica, afectiva y relacional, contemplativa del Dios unitrino y crecientemente pascual, sabiendo afrontar el misterio de la cruz. El redescubrimiento del Espíritu está siendo nota dominante de la espiritualidad posconciliar y fruto sabrosísimo de muchos movimientos eclesiales, suscitados en los últimos decenios. Entre ellos destaca la Renovación Carismática empeñada en hacer visible y palpable la hermosa síntesis agustiniana: Lo que el alma es en el cuerpo del hombre, esto mismo es el Espíritu Santo para el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. La Renovación se encarga de confirmarlo al confesar testimonialmente que "el Señor es el Espíritu" (2 Cor 3,17).
Padre Andrés Molina

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