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martes, marzo 31, 2009

El Papa Benedicto y la Renovación Carismática

El Papa Benedicto XVI expresó su apoyo a la Renovación Carismática y a las Nuevas Comunidades de Alianza que van surgiendo bajo esta inspiración. Aqui, las palabras del Sucesor de Pedro:

"Con mucho gusto os doy mi más cordial bienvenida y os agradezco esta visita con motivo del II Encuentro internacional de obispos que acompañan a las nuevas comunidades de la Renovación carismática católica, del Consejo internacional de la Fraternidad católica de comunidades y asociaciones carismáticas de la Alianza y, por último, de la XIII Conferencia internacional, convocada en Asís, sobre el tema: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado, fuerza y sabiduría de Dios" (cf. 1 Co 1, 23-24), en el que participan las principales comunidades de la Renovación carismática en el mundo.
Os saludo a vosotros, queridos hermanos en el episcopado, así como a todos los que trabajáis al servicio de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades. Dirijo un saludo especial al profesor Matteo Calisi, presidente de la Fraternidad católica, que se ha hecho intérprete de vuestros sentimientos.
Como ya he afirmado en otras circunstancias, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, que han florecido después del concilio Vaticano II, constituyen un don singular del Señor y un valioso recurso para la vida de la Iglesia. Es preciso acogerlos con confianza y valorarlos en sus diferentes contribuciones que han de ponerse al servicio de la utilidad común de manera ordenada y fecunda. Es de gran interés vuestra reflexión actual sobre el carácter central de Cristo en la predicación, así como sobre la importancia de "los carismas en la vida de la Iglesia particular", haciendo referencia a la teología paulina, al Nuevo Testamento y a la experiencia de la Renovación carismática.
Lo que vemos en el Nuevo Testamento sobre los carismas, que surgieron como signos visibles de la venida del Espíritu Santo, no es un acontecimiento histórico del pasado, sino una realidad siempre viva: el mismo Espíritu divino, alma de la Iglesia, actúa en ella en todas las épocas, y sus intervenciones, misteriosas y eficaces, se manifiestan en nuestro tiempo de manera providencial.
Los movimientos y las nuevas comunidades son como irrupciones del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad contemporánea. Entonces podemos decir muy bien que uno de los elementos y de los aspectos positivos de las comunidades de la Renovación carismática católica es precisamente la importancia que en ellas tienen los carismas o dones del Espíritu Santo y su mérito consiste en haber recordado en la Iglesia su actualidad.
El concilio Vaticano II, en varios documentos, hace referencia a los movimientos y a las nuevas comunidades eclesiales, especialmente en la constitución dogmática Lumen gentium, donde se dice: "Los carismas, tanto los extraordinarios como los más sencillos y comunes, por el hecho de que son muy conformes y útiles a las necesidades de la Iglesia, hay que recibirlos con agradecimiento y consuelo" (n. 12).
Después, también el Catecismo de la Iglesia católica ha subrayado el valor y la importancia de los nuevos carismas en la Iglesia, cuya autenticidad es garantizada por la disponibilidad a someterse al discernimiento de la autoridad eclesiástica (cf. n. 2003). Precisamente por el hecho de que somos testigos de un prometedor florecimiento de movimientos y comunidades eclesiales, es importante que los pastores ejerzan con respecto a ellos un discernimiento prudente, sabio y benévolo.
Deseo de corazón que se intensifique el diálogo entre pastores y movimientos eclesiales en todos los niveles: en las parroquias, en las diócesis y con la Sede apostólica
. Sé que se están estudiando formas oportunas para dar reconocimiento pontificio a los nuevos movimientos y comunidades eclesiales, y muchos ya lo han recibido. Los pastores, especialmente los obispos, por el deber de discernimiento que les compete, no pueden desconocer este dato: el reconocimiento o la erección de asociaciones internacionales por parte de la Santa Sede para la Iglesia universal..."

Agradezco el aporte de Carlos Moreno Pezo y su blog: http://www.levantateycamina.blogspot.com/

domingo, marzo 15, 2009

Predicando la Novena patronal de San José en Metán, Salta, Argentina

Bien al norte de la República Argentina, se encuentra la provincia de Salta, allí se encuentra la ciudad de San José de Metán. Allí, miembros de la Parroquia de San José, junto a su párroco el Padre Carlos Dada, me invitó, por segundo año consecutivo, a predicar en la Novena Patronal. Qué alegría poder volver a lugares donde ya predicamos y volver a encontrarse con los nuevos amigos que hace un año que no nos veíamos, aunque, claro, estuvieron durante todo el año en la unidad de la fe, el amor y la oración.
Aquí le spresenta la fachada del templo parroquial de San José Metán, está hermoso por dentro y por fuera. Toda la comunidad y los colaboradores hicieron grandes esfuerzos por ponerlo así de lindo como está ahora. Del año pasado a este, puedo dar testimonio de un trabajo costante no sólo por mejorar el templo, sino por edificar la comunidad.
Este año también celebramos jubileo patronal con el 150 aniversario de la creación del Curato de San José de Metán.
Este año, nos reunimos bajo el lema: "Servidor bueno y fiel...entra a participar del gozo de tu Señor" (Mt. 25, 23)
Sencilla y bella, así es la imagen patronal de San José de Metán, invita a la oración y a la meditación sobre lo que Dios ha hecho en él y a través de él y los dones con los que el Señor quiso enriquecerlo y enriquecernos. ¡Viva San José! ¡Que viva!
Entre las actividades nuevas, lindas y creativas, quiero destacar la invitación de la parroquia a los colegios y escuelas de la zona para visitar la Casa de Dios y San José. Cada día dos o tres escuelas diferentes vienen a las Misas, se confiesan alumnos y personal y luego de la Misa, se les ofrece un rico matecocido (una infusión caliente de yerba mate con azucar...muy rica) con pan casero. A los chicos y chicas les encanta. Qué bueno que los niños experementen que la Iglesia, la parroquia es su propia casa, que pueden sentirle libres, que pueden jugar, reirse, compartir sin que nadie los esté regañando... Linda y humana manera de evangelizar.
Los niños saludan a todos los hermanos miembros de nuestra Comunidad Carismática Online... en unos días les prometo más fotos y comentarios de esta verdadera fiesta popular de fe.

viernes, marzo 13, 2009

Más recuerdos de la Misión en Bogotá

Predicando un Retiro de Sanación interior en la casa de la Comunidad de los Santos Ángeles, en la zona sur de Bogotá, vivimos un momento de mucha alabanza y acción de gracias a Dios...
La alabanza es el grito de júbilo que sale del interior del hombre cuando descubre a Dios, osea cuando experimenta su amor gratuito. Es la reacción espontánea del que se adentra en un diálogo con Él, permitiéndole al hombre comenzar a vivir positivamente. La alabanza no nace nunca por iniciativa privada del hombre. Su alma necesita ser abandonada para que ella salgan canciones de agradecimiento. Dios siempre lleva la iniciativa. La alabanza es como un amén a la acción de Dios. El Señor al dejarse ver o sentir, despierta al hombre que ha sido “alcanzado” por Dios.
Aquí junto a los servidores de la Comunidad Carismática de Los Santos Ángeles. Agradezco a Dios haberlos conocido y ruego a Él que permita que nos volvamos a encontrar muy pronto y podamos realizar el deseo de hacer un evento muy masivo para todos los bogotanos.
Entre las actividades que realicé en mi corto paso por Bogotá a fines de febrero, participé de un programa "Sanando tus heridas", del canal católico "Teleamiga", que gentilmente me invitaron a una entrevista, enseñanza y oración de sanación por las intenciones de los televidentes qu eenviaban sus intenciones e incluso llamaban en vivo para orar. En la Foto estamos con Martha, miembro de la Comunidad Carismática Casa Fraterna que tienen a cargo este programa de TV.
El programa fue de una hora de duración y durante ese tiempo pude presentarme, compartir mis experiencias más recientes en mi predicación por toda America Latina, orar y tener a cargo una pequeña enseñanza. Fue una experiencia muy linda que me llenó de gozo.
Así nos dice la Iglesia sobre la tarea de predicar el Evangelio en todos los ambientes y por todos los medios, incluso en los Medios de Comunicación a los que llama "Los nuevos púlpitos": Los presbíteros, como cooperadores de los Obispos, tienen como primer cometido predicar el Evangelio de Dios a todos; para (...) constituir e incrementar el Pueblo de Dios ". Precisamente porque la predicación de la Palabra no es la mera transmisión intelectual de un mensaje, sino " poder de Dios para la salvación de todo el que cree " (cfr. Rom 1, 16), realizada de una vez para siempre en Cristo, su anuncio en la Iglesia exige, en quienes anuncian, un fundamento sobrenatural que garantice su autenticidad y su eficacia. La predicación de la Palabra por parte de los ministros sagrados participa, en cierto sentido, del carácter salvífico de la Palabra misma, y ello no por el simple hecho de que hablen de Cristo, sino porque anuncian a sus oyentes el Evangelio con el poder de interpelar que procede de su participación en la consagración y misión del mismo Verbo de Dios encarnado. En los oídos de los ministros resuenan siempre aquellas palabras del Señor: " Quien a vosotros oye, a mí me oye; quien a vosotros desprecia, a mí me desprecia " (Lc 10, 16), y pueden decir con Pablo: " nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos los dones que Dios nos ha concedido; y enseñamos estas cosas no con palabras aprendidas por sabiduría humana, sino con palabras aprendidas del Espíritu, expresando las cosas espirituales con palabras espirituales " (1 Cor 2, 12-13). La predicación queda así configurada como un ministerio que surge del sacramento del Orden y que se ejercita con la autoridad de Cristo

miércoles, marzo 11, 2009

De visita al querido Padre Diego Jaramillo y la Corporación Minuto de Dios

En mi primer paso por Bogotá no había tenido la alegría de poder encontrarme con el Padre Diego Jaramillo... Fue recién en la segunda visita que pudimos encontrarnos y compartir toda una tarde con quien es, sin duda, uno de los grandes padres y referentes de la Renovación Carismática en el mundo. Un hombre sumamente agradable en su trato, en su cercanía, en su manera de hablar llena de serenidad y sabiduría.
Durante las horas de visita, paseamos juntos y nos hizo conocer gran parte de la obra de la Corporación Minuto de Dios. Paseamos por la Universidad que hoy abre sus puertas a 20.000 alumnos, por el Museo de Arte Contemproráneo, la Emisora Minuto de Dios, la librería central, etc.
Con su buen humor y su calidez nos mostró una de las tantas obras de la Corporación. En la foto vemos el lugar y el personal que trabajo en recibir donaciones de ropa usada, alli la seleccionan, la arreglan, la lavan, planchan y acondicionan para ser distribuido a donde lo soliciten. Este lugar desborda en amor dignificante a los pobres y compromiso profesional y cristiano.
Ya sobre el final del día, pudimos compartir un momento de formación que el padre Diego da a los seminaristas que acaban de ingresar al seminario que tiene la obra Eudista, en Minuto de Dios. Los muchachos nos recibieron con alegría en su nueva casa de formación. Padre Diego les habló de lo que significó para él la Renovación Carismática y su experiencia con el Espíritu Santo. Para nosotros fue la posibilidad de escuchar de su boca aquello que tantas veces hemso leído en sus bellísimos libros y enseñanzas. Les pido perdón a los chicos seminaristas por demorarme tanto en poner las fotos en mi blog, es que andaba sin internet y le spido perdón también por poner todas las fotoas tan llenas de afecto que nos sacamos, pero es que se hace muy problemático poner tantas fotos como quisiera. El peso de las fotos dificulta que muchos hermanos que no tienen buenas conexiones a internet puedan ver bien la página. Desde aquí, con Fabián, les envíamos un fuerte abrazo y los animamos a seguir, sin miedos, con alegría y entrega este camino al que intuyen que Dios los está llamando.
Gracias al Padre Diego por recibirnos, por abrirnos su corazón, su casa, toda la obra. Hemos aprendido mucho, salimos con mucho entisiasmo sabiendo que tenemos mucho por hacer, con el compromiso de imaginar una caridad pastoral y carismática creativa y comprometida. Gracias Minuto de Dios por apoyar este blog con la emisión de 24 horas de la mejor programación radial cristiana y carismática.

lunes, marzo 09, 2009

¿Cómo actuar ante las distracciones y obstáculos en la Oración?

Aunque el acto mismo de hacer oración no es difícil, con frecuencia se pueden presentar dificultades. Es muy importante saber esto, pues muchas personas que comienzan el camino de la oración pueden sentir "que no sirven para eso" o desfallecer fácilmente. Santa Teresa de Jesús, que llegó a las cúspides espirituales más altas, durante 20 años no pudo hacer oración mental adecuadamente.

Uno de los obstáculos más comunes y continuos en la oración es la distracción, esos pensamientos o imaginaciones que desvían la atención del objeto propio de la oración. Sus causas son muy variadas. Unas son independientes de la voluntad: por el propio temperamento del que está haciendo la oración (inclinación hacia las cosas exteriores, incapacidad de fijar la atención, pasiones vivas o no bien dominadas que atraen continuamente la atención hacia otras cosas); la salud precaria y la fatiga mental, que impide fijar la atención; el demonio, etc.

"La dificultad habitual de la oración es la distracción. En la oración vocal, la distracción puede referirse a las palabras y al sentido de éstas. La distracción, de un modo más profundo, puede referirse a Aquél al que oramos, tanto en la oración vocal [litúrgica o personal], como en la meditación y en la oración contemplativa. Salir a la caza de la distracción es caer en sus redes; basta volver a concentrarse en la oración: la distracción descubre al que ora aquello a lo que su corazón está apegado. Esta humilde toma de conciencia debe empujar al orante a ofrecerse al Señor para ser purificado. El combate se decide cuando se elige a quién se desea servir."

Otras distracciones voluntarias son la falta de la debida preparación en cuanto al tiempo, el lugar, la postura, poco recogimiento, tibieza, etc.

Como remedios prácticos te recomendamos la lectura de algún libro espiritual; fijar la atención en una imagen que te facilite la devoción así como escribir o tomar notas durante la oración en tu cuaderno de oración.

Como norma general es conveniente no impacientarse, sino volver con suavidad al recogimiento interior, tantas y cuantas veces sea preciso.

Es importante cuidar el silencio, la guarda de los sentidos y del corazón, la mortificación de la imaginación, etc.

La sequedad espiritual también es un problema. El Catecismo nos dice que "Otra dificultad, especialmente para los que quieren sinceramente orar, es la sequedad. Forma parte de la contemplación en la que el corazón está seco, sin gusto por los pensamientos, recuerdos y sentimientos, incluso espirituales. Es el momento en que la fe es más pura, la fe que se mantiene firme junto a Jesús en su agonía y en el sepulcro. "El grano de trigo, si muere, da mucho fruto" [Jn 12,24 .]. Si la sequedad se debe a falta de raíz, porque la Palabra ha caído sobre roca, no hay éxito en el combate sin una mayor conversión." (CEC 2731)

La sequedad es un reflejo del combate de nuestras vidas. Así como en la vida luchamos por hacer la voluntad de Dios, por cumplir sus mandamientos a pesar de los muchos obstáculos, tentaciones y debilidades que tenemos, en la oración también debemos combatir y luchar.

"La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo. Los grandes orantes de la Antigua Alianza antes de Cristo, así como la Madre de Dios y los santos con El nos enseñan que la oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios. Se ora como se vive, porque se vive como se ora. El que no quiere actuar habitualmente según el Espíritu de Cristo, tampoco podrá orar habitualmente en su Nombre. El "combate espiritual" de la vida nueva del cristiano es inseparable del combate de la oración." (CEC 2725)

Una de las razones de la sequedad es la falta de humildad. Creemos que solamente depende de nosotros mismos el hacer oración y perseverar, sin darnos cuenta de que frecuentemente solos no podemos nada. Es una nueva oportunidad para verse objetivamente y abandonarse en Dios. A veces creemos que somos nosotros quienes determinamos la oración o somos su motor y esto no es así, es el Espíritu Santo el verdadero motor. De nuevo revisemos el Catecismo "En el combate de la oración, tenemos que hacer frente en nosotros mismos y en torno a nosotros a conceptos erróneos sobre la oración. Unos ven en ella una simple operación psicológica, otros un esfuerzo de concentración para llegar a un vacío mental. Otros la reducen a actitudes y palabras rituales. En el inconsciente de muchos cristianos, orar es una ocupación incompatible con todo lo que tienen que hacer: no tienen tiempo. Hay quienes buscan a Dios por medio de la oración, pero se desalientan pronto porque ignoran que la oración viene también del Espíritu Santo y no solamente de ellos." (CEC 2726)

Tampoco te olvides de que a Dios le gusta nuestra perseverancia y nos prepara. Cuando Dios permite nuestra sequedad, o nuestras distracciones nos pone a prueba. ""No tenéis porque no pedís. Pedís y no recibís porque pedís mal, con la intención de malgastarlo en vuestras pasiones" [St 4,23 ]. Si pedimos con un corazón dividido, "adúltero", Dios no puede escucharnos porque El quiere nuestro bien, nuestra vida. "¿Pensáis que la Escritura dice en vano: Tiene deseos ardientes el espíritu que él ha hecho habitar en nosotros" [St 4,5 .]? Nuestro Dios está "celoso" de nosotros, lo que es señal de la verdad de su amor. Entremos en el deseo de su Espíritu y seremos escuchados: No te aflijas si no recibes de Dios inmediatamente lo que pides: es Él quien quiere hacerte más bien todavía mediante tu perseverancia en permanecer con Él en oración. El quiere que nuestro deseo sea probado en la oración. Así nos dispone para recibir lo que Él está dispuesto a darnos. [San Agustín]" (CEC 2737)

La sequedad, las distracciones, la falta de tiempo son dificultades, pero pueden vencerse, primero pidiéndole a Dios que nos ayude y en segundo lugar procurando tener una voluntad cada vez más firme.

"Por último, en este combate hay que hacer frente a lo que es sentido como fracasos en la oración: desaliento ante la sequedad, tristeza de no entregarnos totalmente al Señor, porque tenemos "muchos bienes" [Mc 10,22 .]; decepción por no ser escuchados según nuestra propia voluntad; herida de nuestro orgullo que se endurece en nuestra indignidad de pecadores, alergia a la gratuidad de la oración... La conclusión es siempre la misma: ¿Para qué orar? Es necesario luchar con humildad, confianza y perseverancia, si se quieren vencer estos obstáculos." (CEC 2728)

En alguna ocasión sentiremos que no tenemos deseo de hacer oración, que simplemente "no tenemos qué decir" y es precisamente en esos momentos cuando el estar dirigiéndonos a Dios cobra un sentido especial. Una idea clave en esto es pensar que somos como el guardia de un castillo, y que el Señor del Castillo está en su habitación. No sabemos si él quiere hablar con nosotros o no, o si nos necesita para algo, pero nosotros estamos ahí al pie de su puerta firmes, esperando y haciéndole saber que "ahí estamos".

Una tentación muy frecuente es que al estar en pecado mortal, no pudiéramos hacer oración por sentirnos culpables o indignos. Con mayor razón debemos acercarnos a Dios para rogar su misericordia y pedirle perdón de nuestras faltas, con un firme propósito de ir a confesarnos en cuanto nos sea posible. Debemos reconocernos pecadores, y con gran Fe en la misericordia de nuestro Padre, implorar su bondad y no permitir que nuestra vida interior se haya visto turbada por un falta, aún si es grave. Si no nos acercamos con un corazón humilde, arrepentido, nuestra situación empeorará. Necesitamos acercarnos a Dios, porque Él no se sorprende de nuestras debilidades o caídas. Nuestro propósito debe ser firme en no ofenderlo más, pero si cometimos una falta debemos enmendar el error y volver a empezar la lucha.

¿Qué es la Cuaresma?


La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.
Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.
40 días
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

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