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viernes, febrero 29, 2008

3 ORACIONES PIDIENDO POR SANACIÓN Y LIBERACIÓN

Oración contra todo mal
Espíritu del Señor, Espíritu de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad, Virgen Inmaculada, ángeles, arcángeles y santos del paraíso descended sobre mí.
Fúndeme, Señor, modélame, lléname de ti, utilízame.
Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien.
Expulsa de mí los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y perfidia; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.
Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguna otra criatura en el mundo.
Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en nombre de Jesucristo Salvador, por intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan, que me abandonen inmediatamente, que me abandonen definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada.

Oración por la curación interior
Señor Jesús, tu has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que cures los traumas que provocan turbaciones en mi corazón; te ruego, en especial que cures aquellos que son causa de pecado. Te pido que entres en mi vida, que me cures de los traumas psíquicos que me han afectado en tierna edad y de aquellas heridas que me los han provocado a lo largo de toda la vida. Señor Jesús, tú conoces mis problemas, los pongo todos en tu corazón de Buen Pastor. Te ruego, en virtud de aquella gran llaga abierta en tu corazón, que cures las pequeñas heridas que hay en el mío. Cura las heridas de mis recuerdos, a fin de que nada de cuanto me ha acaecido me haga permanecer en el dolor, en la angustia, en la preocupación. Cura, Señor, todas esas heridas íntimas que son causa de enfermedades físicas. Yo te ofrezco mi corazón, acéptalo, Señor, purifícalo y dame los sentimientos de tu Corazón divino. Ayúdame a ser humilde y benigno.
Concédeme, Señor, la curación del dolor que me oprime por la muerte de las personas queridas. Haz que pueda recuperar la paz y la alegría por la certeza de que tú eres la Resurrección y la Vida. Hazme testigo auténtico de tu Resurrección, de tu victoria sobre el pecado y la muerte, de tu presencia Viviente entre nosotros. ¡Amén!

Plegaria de Liberación
Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado.
Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.
De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad , nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor. ¡Amén!

martes, febrero 05, 2008

SENTIDO DEL AYUNO Y LA ORACION EN CUARESMA

La liturgia del Miércoles de Ceniza dirige a todos los fieles una intensa invitación a la conversión con las palabras del apóstol Pablo: “En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!” (2Co 5,20). La Cuaresma es el tiempo espiritualmente más propicio para acoger esta exhortación, pues es tiempo más intenso de oración, de penitencia y de mayor atención a los hermanos necesitados.
Con el rito de la imposición de la ceniza, nos reconocemos pecadores, invocamos el perdón de Dios, manifestando un sincero deseo de conversión. Comenzamos así un austero camino ascético, que nos llevará al Triduo pascual, corazón del Año Litúrgico.
Según la antigua tradición de la Iglesia, todos los fieles están obligados los viernes de cuaresma a abstenerse de comer carne y a observar el ayuno, a excepción de aquellos que tengan impedimentos por motivos de salud o de edad.
El ayuno tiene un gran valor en la vida de los cristianos, es una exigencia del espíritu para relacionarse mejor con Dios. De hecho, los aspectos exteriores del ayuno, si bien son importantes, no explican totalmente esta práctica. A ellos se les une un sincero deseo de purificación interior, de disponibilidad para obedecer a la voluntad divina y de afectuosa solidaridad hacia los hermanos, en particular los más pobres.
Existe, además, una profunda relación entre el ayuno y la oración. Rezar es ponerse a la escucha de Dios y el ayuno favorece esta apertura del corazón.Mientras entramos en el tiempo de Cuaresma, no podemos dejar de tener en cuenta el actual contexto internacional, en el que siguen agitándose amenazadoras tensiones de guerra. Es necesario por parte de todos una consciente toma de responsabilidad y un esfuerzo común para evitar a la humanidad otros dramáticos conflictos. Por este motivo tenemos que pedir a Dios la conversión del corazón, en el que se arraiga toda forma de mal y todo impulso hacia el pecado; tenemos que rezar y ayunar por la pacífica convivencia entre los pueblos y las naciones.
El Profeta Isaías nos dice: “No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra” (2,4). Y añade: “Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas” (ibídem). Por encima de los grandes acontecimientos de la historia está la soberana presencia de Dios, que juzga las decisiones de los hombres. Dirigimos nuestro corazón a El, “juez entre las gentes” y “árbitro de pueblos numerosos” (ibídem), para pedir un futuro de justicia y de paz para todos. Este pensamiento nos debe estimular a cada uno de nosotros a continuar en una incesante oración y en un concreto compromiso por construir un mundo en el que el egoísmo deje lugar a la solidaridad y al amor.“Hay mayor felicidad en dar que en recibir” (Hch 20,35), nos recordaba Juan Pablo II en su mensaje para la cuaresma de 2003.
Viéndolo bien, sólo si nos convertimos a esta lógica podemos construir un orden social que no está caracterizado por un precario equilibrio de intereses en conflicto, si no en una justa y solidaria búsqueda del bien común. Los cristianos, como fermento, están llamados a vivir y a difundir un estilo de gratuidad en todo ámbito de la vida, promoviendo de este modo el auténtico desarrollo moral y civil de la sociedad. “Privarse no sólo de lo superfluo, sino también de algo más, para distribuirlo a quien vive en necesidad, contribuye a la negación de sí mismo, sin la cual no hay auténtica práctica de vida cristiana” (Juan Pablo II).
Que la oración y el ayuno se traduzcan en gestos concretos de reconciliación. Desde el ámbito familiar hasta el internacional, que cada cual se sienta y se haga responsable de la construcción de la paz.
Este artículo fue tomado de www.mensajerodesanantonio.com

lunes, febrero 04, 2008

CATEQUESIS SOBRE CUARESMA

LA CUARESMA ES UN TIEMPO DE PREPARACIÓN INTENSIVA A LA PASCUA. TODA CUARESMA ES BUENA EN TANTO Y EN CUANTO ME AYUDA A LLEGAR MEJOR Y VIVIR EN PLENITUD LA GRAN FIESTA DE LOS CRISTIANOS: LA PASCUA, LA RESUREECIÓN DEL SEÑOR. NINGÚN SACRIFICIO, AYUNO, PENITENCIA ES BUENO EN SI MISMO, SINO EN CUANTO DISPONE MEJOR EL CORAZÓN DEL CREYENTE PARA QUE LA PASCUA NO SOLO SEA UNA CELEBRACIÓN BONITA O EMOTIVA, SINO QUE HAYA PASCUA PARA TODOS (“un paso adelante” y “salto cualitatico” en mi vida personal, familiar comunitaria y social). Justamente, la palabra Pascua significa “Paso”, o mejor aún: “Salto adelante”.

Son cuarenta días, recordando los muchos acontecimientos bíblicos que nos hablan de este número: los cuarenta días de ayuno de Jesús en el desierto; los cuarenta años que el Pueblo de Dios pasó en el desierto; los cuarenta días que Moisés transcurrió en el Monte Sinaí; los cuarenta días de marcha de Elías para llegar al Monte Horeb. Se cuentan a partir del Miércoles de Ceniza hasta la tarde del Jueves Santo, momento en que comienza el Gran Triduo Pascual con la Misa de la cena del Señor.

¿A QUÉ NOS INVITA LA IGLESIA EN LA CUARESMA?
La Cuaresma es el TIEMPO DEL PERDÓN Y DE LA RECONCILIACIÓN FRATERNA. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, ES TIEMPO PARA CONOCER Y APRECIAR LA CRUZ DE JESUS. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección (se recomienda vivamente en este tiempo rezar y meditar el Via Crucis).
La Iglesia quiere invitarnos a hacer de estos 40 días UN TIEMPO DE RETIRO ESPIRITUAL en el podamos buscar y encontrar mayor gusto por la oración cotidiana, la lectura diaria de la Palabra de Dios, la meditación, el desprendimiento, el silencio, la caridad, la penitencia, la adoración Eucarística y toda clase de obra buena según nuestra generosidad. Si todo esto ya lo venimos haciendo, ahora es tiempo para hacerlo MAS Y MEJOR!!!
La cuaresma es TIEMPO DE CONVERSIÓN, de cambio de vida en todo lo que sabemos que no le agrada a Dios de mi. Un cambio, que no es superficial, sino radical, de raíz… La Cuaresma es TIEMPO DE LIBERACIÓN, tiempo propicio para pedirle a Dios que siga sanándonos y liberándonos de todo aquella que aún nos tiene esclavizados.
La Cuaresma es UN TIEMPO ESPECIAL DE CARIDAD, tiempo para practicar lo que la Iglesia llama “Las Obras de Misericordia” que seguramente hemos aprendido en el catecismo o cuando éramos niños y se nos ha olvidado… ¿CUÁLES SON LAS OBRAS DE MISERICORDIA? Vamos a recordarlo… Son de 2 tipos: Espirituales y corporales.

Las Obras de Misericordia espirituales son 7:
· Enseñar al que no sabe.
· Dar buen consejo al que lo necesita.
· Corregir al que yerra.
· Perdonar las injurias.
· Consolar al triste.
· Sufrir con paciencia las adversidades y flaquezas del prójimo.
· Rogar a Dios por los vivos y los muertos
Las Obras de Misericordia corporales son 7:
· Visitar al enfermo.
· Dar de comer al hambriento.
· Dar de beber al sediento.
· Socorrer al cautivo.
· Vestir al desnudo.
· Dar posada al peregrino.Enterrar a los muertos.

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